CARTA A LOS COOPERATIVISTAS AÚN SIN TECHO
Múltiples han sido las formas y los hechos que postergaron nuestro acceso a la obtención de los créditos para la construcción de nuestras casas dentro de nuestros barrios colectivos.
Desde la propia creación del Ministerio de Vivienda los patrones fueron beneficiados en no aportar el 1% del salario por cada trabajador empleado llevando al Fondo Nacional de Vivienda a sobrevivir con un 50% de su recaudación, o sea, produciendo falta y escasez de recursos.
Paradójicamente el 80% de los recursos de ese fondo que aportamos los trabajadores iban a parar a manos de los primeros. El dinero aportado a la vivienda de interés social iba a parar en manos de los intereses privados.
Esa fue la lógica de un ministerio creado hace 20 años, que en el reparto de la torta los cooperativistas debimos esperar 10 años por crédito y 5 años (2003 - 2008) el derecho a presentarse en una ventanilla que estuvo cegada, cerrada para recibirnos simplemente como ciudadanos con derechos que nos atendiera como tal. Durante ese período, aduciendo la pérdida de la reglamentación que pautan nuestros trámites, frenaron, postergaron y nos desplazaron en beneficio de las empresas constructoras, pues las bases de las licitaciones nunca se perdieron, lo que significaba el vaciamiento de recursos lapidados donde construían 32 mts cuadrados y facturaban por el valor de 60 mts cuadrados.
Compañer@s, la vivienda como derecho fue cambiada por un banquete empresarial, provocando que miles se desplazaran a vivir a los asentamientos o a morir alquilando.
Resultado: ganaban las empresas y ganaban las inmobiliarias.
Aguantar o resistir 10 años de espera o 5 años, de ser considerados sujetos con derecho, ha sido una constante que atentó contra la unidad de nuestros grupos pues el desgaste, el postergamiento y el andar en un laberinto de arriba para abajo a miles de directivos de nuestras cooperativas de acá y del interior del país, llevando en sus mochilas de militante todas las ganas y las luchas por mantener la esperanza, fue el arma de pelea contra ese sistema de exclusión donde vimos, sufrimos y soportamos ver a muchas de nuestras familias partir al éxodo cual suerte echada, obligada, expulsada y condenada a sobrevivir a “su” suerte, a la deriva individual.
No resistir o desistir, significó la deriva o la condena a la soledad, a la búsqueda individual, al individualismo.
Resultado: divide y reinarás, fraccionando la pelea.
Compañer@s, la perseverancia, la lucha, el no a la resignación, los dientes apretados, el codo con codo, la pelea del trámite, los reclamos y la movilización nos permitió llegar al primer sorteo en enero del 2009, donde nuevamente fuimos castigados, pues varias cooperativas quedan afuera de éste, porque el caño de OSE pasaba por la vereda de enfrente de la cooperativa y no por la vereda de ésta.
Redoblamos la lucha ante esa humillación, logramos revertir otra maniobra que lo único que buscaba era tirar la pelota hacia adelante para que los tiburones de todas las horas siguieran disfrutando el pastel.
La unidad y la solidaridad lograda como aquellos que se aprietan en la mesa para que entre uno más, hace hoy un movimiento más fuerte por tod@s aquellos que se involucraron, participaron, tomaron y toman parte de la lucha cotidiana.
Por ello, en momentos que el Parlamento comienza a definir el caudal de recursos que permita atender las necesidades de nuestro pueblo, buscaremos que éste elimine las desigualdades, corrija las desproporciones y promueva una inversión en vivienda que no siga significando despilfarrar recursos a través del traslado de lo público a lo privado, de lo que es del pueblo, de todos a unos pocos, mediante el abuso del valor del metro cuadrado de construcción provocando una burbuja inmobiliaria que más allá o más acá reventará, y la pagaremos los trabajadores.
Con memoria y con responsabilidad de clase, esa que representamos los de abajo, es que entramos en este escenario, con propuestas, que debemos con creatividad colectiva encontrar salida a esta trampa empresarial siempre presente que -cual tela de araña- atrapa al débil y deja ser arrastrada por los poderosos.
Ayer, sin trámites y sin sorteos éramos condenados a la espera, al postergamiento.
Hoy, con trámites y sorteos ya llevamos acumulado más de 1.000 familias con todos los requisitos cumplidos en solo un año, como verán todo, todo, es causa o consecuencia, los demás simples comentarios, justificaciones y no argumentos.
Conquistar el objetivo que deseamos todos, afincar el futuro con esperanzas, sin postergaciones, donde las necesidades del pueblo no sean objeto de negocio y especulación alguna, es que desde el 15 de setiembre al 9 de octubre instalaremos una carpa frente al Parlamento para que sea un cabildo entre éste y el pueblo, donde surja y resulte un acto de compromiso con los más débiles, con los postergados, donde salgamos fortalecidos en el proceso de unidad del pueblo, con el movimiento popular, sin exclusiones y donde los intereses de todos puedan y deban ser decididos entre todos.
No van muy lejos los de adelante sin los de atrás.
Un sorteo no borra ni borrará lo que tenemos y tuvimos que sortear.
La vivienda no es ni será un juego de apuesta cual juego de azar, una cuestión de suerte.
Es y será un derecho conquistado, ejercido y defendido como tal.
Estas luchas fueron y serán para la felicidad absoluta de todos y todas.
Compañer@s, todos juntos siempre; como sentenció Marti: “El General sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes, o, si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo a la caballería”
La carpa será por lo que nos deparará y daremos todo para lograr que nos incluyan, por el sueño de afincar a nuestros hijos en la dignidad y no deambular más como gitanos en cada vencimiento de contrato de alquiler.
Con las manos firmes, como lo pide el buen cariño, y la verdad entrando con la camisa al codo, como entra el carnicero en la res, así, hoy más que nunca, más solidaridad, más unidad, más luchas, más FUCVAM.
Compañer@s, como dicta un tango:
“La vergüenza de haber sido
Y el dolor de ya no ser…”
Estos versos podrán ser un retrato de un derecho hasta hoy manoseado, desguarnecido que intentan que se encoja en la primera lluvia. En conclusión, no hay que tener vergüenza de no haber sido, y, para no sentir el dolor de ya no ser, lo mejor es seguir siendo y luchando por nuestro derecho a la vivienda digna.
Daniel De Souza
Secretario General
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