Taller de educación popular

 

LA EDUCACIÓN POPULAR COOPERATIVISTA

DE AYUDA MUTUA Y PROPIEDAD COLECTIVA

 

LA  IDEA

La concepción de Educación Popular que el Movimiento está construyendo a partir de sus prácticas cooperativistas y de la lucha política, económica, social y cultural se sustenta en sus principios cooperativos y en el poder de la Organización (FUCVAM). Esta concepción se ha ido estructurando y consolidando a través de un proceso de acumulación de experiencias y su correspondiente análisis, proceso que es continuo y de revisión constante.

En la Declaración de Principios se define la intencionalidad política y se delinean los objetivos estratégicos que guían el accionar de la formación:

“El Movimiento Cooperativo de Vivienda por Ayuda Mutua surge de las entrañas mismas de la clase trabajadora para resolver la problemática de la vivienda, y a partir de esa necesidad concreta fue gestando barrios que reivindican una vida digna y decorosa para sus habitantes. El cooperativismo de vivienda, en sus orígenes, estuvo ligado de manera indisoluble al Movimiento Sindical uruguayo y, a partir de allí, tomó una serie de definiciones estratégicas de carácter totalmente clasista. Esta visión globalizadora como clase, le permitió abarcar un conjunto de demandas que apuntan a una definición integral de la propuesta. El cooperativismo no se agota en la vivienda, sino que a partir de ese presupuesto clasista, engloba todas las necesidades en tanto clase y no como sector parcializado de la sociedad. (…) La definición clasista del Movimiento Cooperativo le lleva a tener una visión integral sobre la vida, está determinando una postura clara y definida en los conflictos que se generan en nuestra sociedad. Ser solidario con todas las justas luchas del Movimiento Popular en su conjunto, es una de las premisas básicas del Movimiento Cooperativo de Vivienda. (…)

El Movimiento Cooperativo constituye una parte de un bloque popular alternativo al sector dominante. Junto a las cooperativas se encuentran los trabajadores, los pequeños y medianos productores, los comerciantes, el sector del autoempleo urbano, el sector informal de la economía, las distintas formas de construcción y apropiación popular del hábitat que, en su conjunto, constituyen un bloque social cuestionador, crítico y que busca una justa redistribución social de la riqueza. (…)

Defiende como sistema la Democracia Directa de los trabajadores, la Asamblea es el órgano máximo de los barrios, donde cada socio vale un voto. La Democracia Directa o la Democracia de Base asociada al proceso autogestivo de las cooperativas constituye un eslabón fundamental en el proceso de transformación social que sustenta el proyecto cooperativo. La Democracia Directa más que un ejercicio real de decisión es un ejercicio concientizador en el que se debe asumir a cada momento la toma de decisiones sobre los distintos problemas que se presentan en la vida cotidiana de las cooperativas. Ese proceso de pasar de la esfera de lo privado familiar a lo público comunitario genera una conciencia más abarcativa, una conciencia en definitiva sobre las posibilidades de desarrollo concreto que tiene cada individuo en su propia comunidad. (…)

Se da fundamental importancia a la formación y capacitación cooperativa de sus socios. La formación que emerge del análisis de la propia práctica, es la que mantiene en definitiva sin desviaciones de ningún tipo los principios y fundamentos que son la base de sustentación ideológica del proyecto. La formación debe ser descentralizada y orientada a todos los sectores del Movimiento Cooperativo, así también en los distintos niveles de trabajo, no sólo en instancias centrales, sino también debe trabajarse en la propia práctica de la cooperativa, buscando rescatar de lo cotidiano una experiencia superadora.”[1]

Señalados los objetivos políticos de la organización, se enmarca desde allí el desarrollo de una Educación Popular que esté al servicio de los mismos. Todo hecho es un hecho político. La educación tiene claros presupuestos y se materializan para llegar a un fin. Es una educación política porque nos sitúa en protagonistas en los procesos de toma de decisiones.

EL SENTIDO

ENFORMA comenzó con un lineamiento político y a partir de ahí ha caminado en la búsqueda de una formación popular de identidad propia. Esta formación ha tenido  distintas etapas en su desarrollo pero pesa en ella la concepción de la educación hegemónica. Las experiencias regionales, nacionales, locales y grupales también inciden en la concepción de la Educación Popular que ENFORMA quiere desarrollar.

Queda claro que todo acto educativo parte de un supuesto y de una intencionalidad política en tanto la educación es esencialmente política. En esa línea, toda actividad educativa de FUCVAM tiene el sentido político de generar la conciencia necesaria en un cooperativista del sistema de usuarios. El compromiso, el trabajo honorario, la participación activa sostienen el proyecto social.

La transformación de la realidad no es independiente de las situaciones en las que se encuentra cada colectivo. De ahí la necesidad inminente de promover que en cada colectivo se realicen los diferentes análisis de la realidad en forma objetiva, a partir de la propia práctica social y también a través del accionar a nivel personal, grupal, cooperativo y de Federación. Es de principio responder a la pregunta ¿qué se entiende por realidad? , teniendo en cuenta que ésta es siempre contradictoria y profundamente paradójica; en consecuencia es proponerse accionar con sentido transformador, es proponerse crear otra realidad.

 

OBJETIVOS

ENFORMA tiene el objetivo de formar en el modelo de cooperativismo de Ayuda Mutua y Propiedad Colectiva: llegar a ser cooperativistas, militantes sociales críticos de la realidad en que se vive.

La escuela desarrolla procesos formativos en los que básicamente se garantiza la transmisión, discusión y conceptualización de las bases del modelo a las cooperativas, independientemente de la etapa en la que se encuentren (formación, trámite, construcción, o habitada).

ENFORMA pretende ser una escuela abierta y dinámica que permita discutir e intercambiar, aprendiendo y haciendo al mismo tiempo.

Los objetivos de la formación se concretan en el desarrollo de los procesos colectivos de práctica, análisis y resignificación de la realidad. Fundamentados en el ejercicio de la democracia directa y la autogestión, la Escuela plantea una praxis que se ejecuta y se vuelve a poner en evaluación, porque concibe los procesos formativos de forma dialéctica: experiencia-conceptualización-sistematización de conocimiento-experiencia.

Reafirma así el desarrollo de procesos formativos que se generan al pasar de lo individual a lo cooperativo, y de lo cooperativo a lo federativo (FUCVAM).

En esos procesos, antes mencionados, se da cabida a la inclusión de experiencias externas (de otros grupos o asesores) en la búsqueda de las soluciones que la realidad requiere. Es importante analizar el papel del asesor. Éste debe integrarse al colectivo y su conocimiento debe aportar a los objetivos e intereses de los mismos.

La sociedad nos acostumbró a sentir que nosotros, la gente común, no tenemos nada que aportar, en cambio nuestra propuesta plantea la ruptura con la educación hegemónica. Se trata de poner en diálogo los conocimientos populares con el saber técnico.

El análisis de lo cotidiano es una práctica productiva, las personas dan un primer paso a partir de sus saberes. Esto último es una premisa básica. Todos podemos interactuar aunque tengamos formaciones muy diversas. Los involucrados suelen creer que su saber no es importante, sin embargo es un aporte valioso. La persona no es consciente de eso. Para generar esa conciencia, ese aporte –ese saber– debe volverse colectivo. Todos tenemos algo para aportar pero, para que adquiera su verdadero valor, debe necesariamente colectivizarse en la práctica política. Esta es una actitud que dignifica al ser humano.

Hay que tener en cuenta también que los saberes necesarios no están todos en el colectivo de la Escuela. Hay asuntos que se resuelven en el colectivo y sin embargo no son soluciones superadoras. Por eso es menester la consideración y el encuadre necesario que implica la participación de asesores con sus conocimientos técnicos y asesores en su papel de intelectuales orgánicos al servicio de la formación y de la organización.

“(…) La desmitificación de la figura del intelectual como pensador autónomo. Se piensa, a veces, en los intelectuales como, ajenos al proceso social; como árbitros, mediadores, en las luchas sociales. Como los únicos capaces de elaborar las “síntesis de pensamiento”. Otras veces se los piensa como “compañeros de ruta”, valiosos en la medida en que pueden ser elementos decorativos de un partido, pero peligrosos cuando buscan incidir en sus lineamientos políticos. En la realidad no existen intelectuales autónomos. Tampoco en la práctica de pensar se puede ser neutral. Todo grupo social crea sus sectores de intelectuales. Estos son los encargados de darle la homogeneidad ideológica que no posee. Son los agentes que “sistematizan” la conciencia que el grupo tiene de su propia función. Los intelectuales son “agentes de la hegemonía”.

En la medida en que dan coherencia al pensamiento de una clase, su relación con ésta no es ocasional. Es una relación constitutiva y, por tanto, orgánica. También los sectores populares, en la medida en que buscan ejercer la hegemonía en un proceso histórico, deben tener sus intelectuales orgánicos. Ya sea a través de la asimilación y conquista ideológica de intelectuales, en principio ajenos a su clase. Ya sea a través de intelectuales que surjan de sus propias filas.”[2]

Así como Paulo Freire buscó visibilizar al educando, desde ENFORMA tratamos de motivar a los compañeros y compañeras a formarse y opinar sobre diferentes temas y desde allí generar la acción, y luego, reflexionar sobre la experiencia. Provocar la participación, es invitar al compromiso de cada cual, que se evidencia en los aportes que hace al colectivo.

La Educación Popular que la Escuela desarrolla es un proceso de transformación a través de métodos alternativos, de crítica y autocrítica constante que –como todo proceso popular–involucra a todas las personas participantes (educadoras y educandos). Todas aprendemos de todas.

Es importante para la Escuela encontrar una metodología de trabajo que vaya más allá de un conjunto de dinámicas, métodos y técnicas. Una metodología que se realice con un objetivo político. Toda discusión formativa debe estar enmarcada en objetivos que deben ser claros. El método va de la mano con el qué y el para qué de la formación. Una metodología que integre una visión del ser humano integral, lo emocional y lo racional dialoguen generando procesos enriquecedores para el individuo y el colectivo.

La construcción colectiva debe estar presente en todas las instancias de formación.  Los procesos de aprendizaje se desarrollan partiendo de la formación particular, de la experiencia individual como cooperativista, y de forma contextualizada, se pasa a la generalización, desde una mirada global del Movimiento. Se evidencia un crecimiento en el ser cooperativista, se transforma la experiencia individual en colectiva. Y, en ese ir haciendo entre todos, se concreta una formación de militantes sociales críticos que practican la Educación Popular cooperativista. Se practica el intento de construir un bloque popular alternativo al sistema en que vivimos y que parte de la definición netamente anticapitalista. Y es partir de una clara definición política.

 

EL CAMINO

En suma, tenemos un objetivo cuando encaramos nuestra Educación Popular: construir un camino hacia la liberación de los oprimidos, hacia la construcción de una sociedad justa y libre, y ese objetivo determina el camino a recorrer. Uno de esos caminos es la aplicación de una formación política que logre el desarrollo de la conciencia de quienes participamos. Un desarrollo colectivo, teórico-práctico, que parte de nuestros saberes, y que apuntan, fundamentalmente, a reconocernos como parte de la clase trabajadora. Busca analizar la realidad en la cual actuamos,  pero que a su vez trata, desde esa óptica, de integrar los saberes desarrollados en la Historia por otros colectivos. Y que en definitiva, avanza en la concreción de los objetivos estratégicos de FUCVAM.

Junio 2017

Grupo de trabajo – “Curso Intensivo de Profundización en formación de militantes y metodología de trabajo en el marco de una Educación Popular identitaria de FUCVAM”.

[1] FUCVAM. “Declaración de principios”, Paysandú. Noviembre 1999.

[2]     José Luis Rebellato. Montevideo, Intelectual radical, p. 118.