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VIVIENDA PARA RECUPERAR CIUDADANÍA
NUEVO COMIENZO, COVIFUG, COOPIBA, GENTE DE CALLE y COVIMATICES afrontan el desafío de formar cooperativas de vivienda con urgencia y sin marco jurídico
Cooperativasvulnerabilidad

En el marco del Mes de Lxs Sin Techo, nuestra Federación organizó un conversatorio entre cooperativas de extrema vulnerabilidad y autoridades gubernamentales. Tanto Alicia Rubini, directora de la Cartera de Tierras, como el director de Vivienda, Milton Machado, reconocieron la inexistencia de marcos jurídicos para acompañar a cooperativas en extrema vulnerabilidad.

Foto: Gustavo Castagnello

Quienes iniciaron el conversatorio “Invisibles, ¿hasta cuándo?” fueron los dirigentes cooperativistas de NUEVO COMIENZO y COVIFUG. Tras seis años de ser expulsados del asentamiento Santa Catalina, los y las cooperativistas se mudaron al Cerro a un predio concedido por la Intendencia de Montevideo (IM). Con la intención de atender la urgencia y en convenio con nuestra Federación, los cooperativistas construyeron viviendas de madera de manera “provisoria”. Ambos directivos aprovecharon la oportunidad para señalar que lo provisorio comenzó a generar problemas de seguridad, higiene y habitabilidad. Y reclamaron la concreción de la construcción de las cooperativas, con apoyo en los materiales, ya que el plazo de dos años se triplicó a seis.

“Convivimos con ratas, incluso víboras encima de la cama de los niños. Tenemos basurales detrás del terreno y se nos han levantado los pisos con las raíces de los árboles”, describió el referente de NUEVO COMIENZO para luego agregar: “Esperamos respuesta de las autoridades”.

Al mismo tiempo, según sostuvo el integrante de NUEVO COMIENZO, el terreno se ubica en una zona inundable. “Estamos agradecidos con la ayuda, pero por cómo está la situación en la que cada vez que llueve hay barro y no podemos salir, aseguramos que no es un lugar adecuado para que viva ninguna persona y esperamos tener una vivienda digna”, concluyó.

El integrante de COVIFUG, continuó en la misma línea. Informó que su cooperativa se formó en 2020 y que, ante la situación crítica de los exhabitantes del asentamiento Santa Catalina, las cabañas fueron una respuesta adecuada. Pero tras la demora en la construcción de viviendas de materiales y la dilación en el proceso, aseguró que la situación merece ser atendida con urgencia.

“El clima está bravo, la situación de inseguridad también, las ratas y víboras son de todos los días, porque estamos al final del Cerro. Hace poco hubo un suceso con una familia que estaba tomando mate en el comedor y, por segundos, ella ahora no estaría acá: pasó una bala, se tirotearon y atravesó todo, la chapa, la madera, las paredes”, denunció el directivo.

En este sentido, el integrante de COVIFUG aseguró que su situación está teñida por la “desilusión y la desesperación”. Al mismo tiempo, afirmó que en tres instancias diferentes las cooperativas han planteado la situación al Ministerio de Vivienda, pero que la respuesta concreta ha fraguado en la dilación. “En enero nos dijeron que en quince días teníamos una respuesta; estamos en octubre”, detalló el integrante de COVIFUG.

Durante el encuentro, representantes de COVIMATICES compartieron su experiencia como una cooperativa integrada por personas privadas de libertad y externadas, destacando el rol transformador del cooperativismo en la reinserción social. Desde el colectivo enfatizaron que el proyecto no busca únicamente el acceso a una vivienda digna, sino también devolver vivencias positivas a la comunidad y construir nuevos comienzos.

Asimismo, señalaron la decisión de proyectarse hacia Canelones como una oportunidad para iniciar un nuevo ciclo, fortaleciendo el trabajo colectivo y los lazos entre los integrantes y sus familias tras años de talleres y asambleas compartidas. Finalmente, hicieron hincapié en la urgencia de agilizar los plazos procesales para la asignación de soluciones habitacionales a personas recién liberadas, con el fin de que esta iniciativa funcione como un precedente y una semilla de cambio para quienes salgan en el futuro.

COOPIBA, la primera cooperativa de población trans

Una compañera de COOPIBA fue la encargada de ilustrar la situación de la primera cooperativa de vivienda para población trans. Hace dos años la cooperativa se formó entre personas que fueron “excluidas de su círculo familiar”. Lo que comenzó como una oportunidad para personas trans se amplió a otras poblaciones con la misma dificultad del desvinculamiento temprano de la familia. Según enumeró Cabañas, la cooperativa recibió a personas migrantes, con discapacidades diferentes, liberados y disidencias.

“Pusimos un grano de arena con la organización. Hay mucha burocracia, muchos papeles y todo lleva su tiempo. Hay que tener paciencia y fuerza porque la vivienda es un derecho básico que tiene que satisfacerse; hay que saber empatizar con todas las realidades, porque detrás de cada una siempre hay una historia”, aseguró Cabañas.

GENTE DE CALLE

La cooperativa de personas en situación de calle fue representada por su Secretario, quien inició su oratoria agradeciendo a las autoridades de FUCVAM y a las cooperativas que compartían la mesa. Luego, expuso la situación de su cooperativa al asegurar que ante “realidades complejas” no se podía apelar a “trabajar en soledad”, y que gran parte de los “avances” que concibió la cooperativa en su proceso fueron fruto de “articulaciones, esfuerzos colectivos y voluntades políticas”.

“Durante años nosotros conocimos la calle, la exclusión y la invisibilidad. No hablamos de estadísticas, hablamos de nuestras vidas. Sabemos lo que significa no tener a dónde volver cuando cae la noche, sabemos lo que significa para la salud física, mental y la eternidad del proceso de recuperar ciudadanía”, ilustró.

Al continuar, apuntó a las herramientas con las que efectivamente cuenta el Estado uruguayo para apropiarse de suelo. “¿La tierra es exclusivamente una mercancía?”, cuestionó el integrante de GENTE DE CALLE para luego asegurar que la especulación inmobiliaria imposibilitaba al Estado adquirir tierras, encareciendo su valor y viendo su obtención como una oportunidad de negocio. Cosa que distaba de la concepción de tierra que podría llegar a tener una familia trabajadora con “ingresos estables”. Y que si esa realidad afectaba a “las familias comunes”, los colectivos en extrema vulnerabilidad veían su realidad con una mayor gravedad.

“Hoy estamos para agradecer, pero también para pedir compromiso, para que ninguna persona tenga que elegir entre sobrevivir o habitar dignamente. Compromiso para que la vivienda sea reconocida como un derecho humano fundamental. Y compromiso para que en un país que se enorgullece de su tradición democrática y de justicia social, nadie sea invisible, porque donde existe una persona sin hogar la sociedad todavía tiene una deuda, porque no existe una verdadera salud mental sin vivienda, ni existe vivienda digna sin justicia social. ¡Que vivan los invisibles, los sin voz, las minorías!”, proclamó el Directivo.

Presidente de FUCVAM, Enrique Cal

A su turno, el presidente de nuestra Federación, Enrique Cal, explicó que la actividad organizada pretendía darle visibilidad a las familias en extrema vulnerabilidad que formaban parte de FUCVAM. En este sentido, aseguró que la Federación ya había iniciado en 1990 un proceso similar de actualizar el modelo de la Federación, cuyos principales beneficiarios fueron trabajadores de ingresos informales. Por lo tanto, si bien “las vulnerabilidades extremas” representan un desafío organizacional, la Federación pretende recuperar ese proceso en el que los Núcleos Básicos Evolutivos de Lacalle Herrera se cooperativizaron.

“Para la Federación es un momento histórico, estamos convencidos de eso. Que la población más vulnerada apueste por la ayuda mutua para solucionar su vivienda es algo inédito en el mundo. Pensar en construir y habitar la vivienda de manera cooperativa le cambia la vida a quienes las integran”, evaluó el presidente de FUCVAM.

Al mismo tiempo, Cal aseguró que ciertas discusiones que se dieron en los noventa se volvieron a reeditar dentro del mismo movimiento cooperativo. “Van a brillar. Estas cinco primeras cooperativas de vivienda apuntan a la autoconstrucción y no tienen marco jurídico para atender la urgencia, y también van a dejar detrás de sí una política que dará lugar a que otros también apuesten por esta solución”, concluyó nuestro presidente.

Las autoridades gubernamentales: no hay camino, el camino se hace al andar

Tanto la Directora de Tierras de la IMM, Alicia Rubini, como el Director de Vivienda del Ministerio de Vivienda, Milton Machado, y el Director Nacional de Protección Social del Ministerio de Desarrollo Social, Daniel Gerhard, coincidieron en que no existía un marco jurídico propicio para las cooperativas de vivienda en extrema vulnerabilidad. Aunque, según el propio Machado, el cooperativismo de vivienda es una de las principales políticas públicas del país, a tal punto que representa el 60% de las inversiones en vivienda que se realizan a través del Fondo Nacional de Vivienda (FNV).

Quien inició la ronda gubernamental de la charla fue Rubini. Evaluó la situación de la vivienda a nivel internacional y aseguró que el acceso a la vivienda comenzó a ser discutido en las agendas públicas, tanto por las protestas en España como en Nueva York y Berlín. “El sinhogarismo es una situación que atraviesa al mundo entero”, concluyó la directora de Tierras para luego ilustrar la situación uruguaya: “En 2016 había 1600 personas en situación de calle; en 2023 pasaron a ser 2700, lo que implica que en siete años hubo un aumento del 67%”.

Tras definir la “magnitud de la problemática”, aseguró que las trayectorias de vulnerabilidad implicaban políticas públicas que debían abordar las situaciones con “un acompañamiento entre instituciones y políticas públicas más integrales”, entre varias carteras.

“La vivienda es el primer paso para adquirir el resto de los derechos y poder resolver la integración social de los colectivos vulnerados. Para eso hay que presentar varias políticas, desde soluciones dispersas en la ciudad, como subsidios en alquileres u otras viviendas aisladas con un fuerte acompañamiento social”, aseguró la directora de Tierras.

En este sentido, Rubini destacó la “trayectoria del cooperativismo” en resolver durante décadas el derecho a la vivienda de la población uruguaya, y que esa trayectoria representaba “una de las grandes fortalezas que tenemos en el sistema habitacional uruguayo”. Aunque sostuvo que la experiencia de conceder “viviendas transitorias” atendía a la urgencia de las poblaciones vulnerables, coincidió en que había dificultades para proporcionar “soluciones definitivas”.

“Trabajaremos y aprenderemos para que los colectivos altamente vulnerables, que no tienen los tiempos de una cooperativa tradicional, ya que nos exigen otros tiempos. Nuestro compromiso ha sido aportar suelo en todos los casos y en procesos de gestión de custodia, pero esperamos que para soluciones más definitivas se pueda conseguir apoyo en el material o para sostener este mientras tanto”, concluyó.

Al hacer uso de la palabra, el Director Nacional de Vivienda reafirmó el compromiso del actual gobierno de construir 15 mil viviendas cooperativas en este período y aseguró que, tanto a nivel presupuestal como de prioridades políticas del Ministerio, el cooperativismo era “sin duda una prioridad”.

“Aunque creemos que no es solo dar presupuesto a una vivienda o solo dar un terreno, hay que hacer acompañamiento a estas poblaciones y fortalecer la continuidad de los proyectos cooperativos, porque si no podemos ir hacia un fracaso estrepitoso. Al sistema hay que fortalecerlo y tenemos que contribuir tanto con arquitectos como con el área social”, concibió Machado sobre la política de vivienda.

En este sentido, aseguró que el trabajo de FUCVAM propiciaba el fortalecimiento de lazos comunitarios, pero que la responsabilidad de las autoridades era observar durante el proceso los desafíos que presentaban estos colectivos en la construcción de políticas habitacionales.

“Tenemos que trabajar con FUCVAM a los efectos de analizar los aspectos técnicos del trabajo cooperativo y en cómo actualizamos los sistemas constructivos para facilitar costos y tiempo, que son dos cosas que demandan estos colectivos. Todas las partes involucradas tenemos que hacer un gran esfuerzo para acompañar y construir una salida acorde a la situación y sus necesidades”, concluyó Machado.

Por su parte, Gerhard indicó que desde el Ministerio de Desarrollo Social se desarrollan convenios y aportes específicos en torno a esta política pública en construcción. “La respuesta tiene que ser conjunta desde el Estado y la sociedad organizada, para que el Estado tenga un rol protagónico en todas las canchas; y si bien el mercado puede ser rápido y eficaz, deja a un montón de gente por fuera y tirada. El Estado siempre va cubriendo aquello que el mercado descartó. Por eso, la celeridad y el trabajar en conjunto con la sociedad civil es la perspectiva del Ministerio y de FUCVAM”, concluyó el director de Protección Social.