Si se le pregunta al Senador Andrade cómo se encuentra, su respuesta es que él está bien aunque el mundo esté mal. Mientras cierra la puerta de su despacho, arroja sobre la mesa un tema que lo preocupa, más allá de la Rendición de Cuentas, más allá de la vivienda, y es la necesidad que surja un nuevo Eduardo Galeano. Alguien así: con la sensibilidad de leer al de abajo y la cabeza para entender al de arriba o con el suficiente corazón para no perderse en el camino aspiracional de ser intelectual. Y, aunque se le responde coloquialmente, que un profesor de Historia comentó que los gurises escriben una carilla y media en los escritos y que ese dato derrumbó esperanzas, el Senador Comunista, afirma con confianza que la “acumulación” social y cultural lo logrará. Aunque las nuevas generaciones utilicen las redes sociales para descargar su frustración o la presencialidad sea reemplazada por interacción digital. Andrade confía.
Aunque haya dicho en una entrevista con Emiliano Cotelo que las bases de su partido ven al gobierno “como un hijo no querido”. O que la vivienda no aparezca ni siquiera en esta Rendición de Cuentas. Aunque el debate con el Poder Ejecutivo, previamente a entregar el texto que condensa el financiamiento de las políticas del país, haya sido gasto cero o no, Andrade confía. ¿En quién? En la organización de la población, en la participación política, en la posibilidad de que las bases ya no señalen los errores sino que se hagan cargo de un proyecto de transformación de la realidad. Lo contrario, para Andrade, es el “camino suicida” que propone el capitalismo. Así que sí, aunque no hayan vueltas olímpicas para dar, y descarte la posibilidad de que el presupuesto en vivienda se duplique para este período, Andrade confía.
Se entregó la Rendición de Cuentas al Parlamento, finalmente, no hubo gasto cero.
Sí, lo del gasto cero fue un avance. Arrancó el año y teníamos delegaciones en Áreas sensibles como el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) que nos hicieron un planteo de que nosotros le estábamos haciendo un 5% sobre el presupuesto ejecutado. Entonces, no manteníamos el presupuesto del año pasado, ni teníamos garantizado el crecimiento de 50 millones de dólares que votamos el año pasado. En un momento, eso cambió y llegamos al momento de gasto cero.
Esa discusión fue un mes antes de la presentación de la Rendición de Cuentas.
Dos o tres meses antes. Salimos del gasto cero y pudimos respetar el incremento del gasto que votamos el año pasado y sumarle 31 millones de dólares. Además, ajustar el Presupuesto del año implicaba muchas cosas, porque tampoco era una locura, en ese momento, incrementamos 150 millones de dólares. No respetar lo que fijamos el año pasado iba a ser quedar patas para arriba. Después se hizo algún dibujo y se metió lo de los autos eléctricos. Y un sacrificio en el Instituto Nacional de Colonización, para fortalecer políticas en infancia. Es decir, esto es presentable.
Después de la discusión entonces, agregaron Educación como prioridad y se levantó la bandera de las cooperativas de vivienda.
Lo de la exoneración del IVA en las cooperativas está muy bien. Pero el presupuesto educativo se juega el año que viene, no este. Esto es así. El 85% del gasto educativo son salarios y ronda de negociaciones salariales es el año que viene. Si bien hay un incremento moderado de presupuesto, con respecto al PBI. Estaba en 4.61 y va a pasar a 4.7 en dos años. Si agregamos otros componentes, aumentamos a 4.9. En relación al producto del presupuesto va a quedar arriba del 5.
Cumplir con la promesa del 6.1% para la educación, ¿no puede ser una expectativa entonces?
No, ese más 1 no está arriba de la mesa. Lo que digo es, una cosa es que agarre un Presupuesto y lo diga. Otra cosa es decir que el presupuesto creció a la par de lo que creció la economía – un 1.8% – y, por lo tanto, mejoró su participación en el producto. La primera discusión fue que se congelaba, que crecía, lo mismo que la economía. Y eso era impresentable.
El Ministerio de Vivienda no aparece de igual manera.
Vivienda aparece con una bandera que está muy buena: la exoneración del IVA para las cooperativas.
¿Con esta medida se alcanzaría el objetivo de aumentar las viviendas cooperativas al 2%, fijada en el Plan Quinquenal?
No, en vivienda tenés un objetivo programático que es este.
Duplicar la inversión en vivienda del 0.5% del PIB al punto.
Sí. Ese es el objetivo general.
¿Este objetivo de duplicar la inversión en vivienda es un objetivo que está difícil?
Sí. ¿Qué es lo que lograste en el presupuesto pasado? Al menos duplicar el porcentaje de inversión de vivienda que va para asentamientos irregulares. Entonces, en un costado, bueno, esto es bueno. Vamos a pasar de 350 a 705 millones.
Nadie puede decir que no es sensible, sobre todo, desde la parte que está más embromada. Es insuficiente porque hay una importante parte de la población que hoy vive en asentamientos irregulares y otra que no está en el asentamiento, pero está en la cornisa del asentamiento irregular. Un dato claro es el que brinda el Plan Quinquenal existen 50 mil hogares de quintiles de más bajos ingresos, unos 25 mil, que alquilan a 10 mil pesos mensuales. Esos 50 mil hogares están al borde del asentamiento.
Entonces, si no ofreces una respuesta que permita atender del todo, al menos podés detener o no acelerarlo. En especial sobre los sectores que están al borde de vivir en un asentamiento irregular. ¿Cómo? Con el movimiento cooperativo. Es insuficiente este esfuerzo de duplicar lo que se destinaba a la vivienda de las personas con menos ingresos, y también estamos hablando que ese presupuesto partió de préstamos, no fue por Presupuestación directa.
Si bien agrandaste algo la torta con los impuestos nuevos, mínimo global, el crecimiento creció debajo de lo previsto – las proyecciones de crecimiento del Ministerio de Economía y Finanzas fue del orden de 2.6 % y el crecimiento alcanzó el 1.8% –los ingresos por crecimiento fueron más flacos de los que se previa. Ahora tenemos otros esfuerzos como mejorar la recaudación, evitar la evasión y con esas patas tenés algunos recursos para atender y distribuir. Pero en realidad hay otras patas que atender: el endeudamiento. Para poder atender la vivienda y distribuir un presupuesto que no te alcanza necesitas endeudarte. Es lo que se ha hecho con obra pública y las viviendas.
¿Cómo visualizas la discusión a nivel parlamentara la aprobación de la exoneración del IVA a las cooperativas?
Ese punto no va a tener resistencia. El debate que tenemos con la oposición es básicamente la exigencia de reducir el déficit fiscal. Es cierto que es un problema. Uruguay tiene un nivel de gasto público que es mayor a sus ingresos. Gastamos más de lo que nos ingresa. Todos los años, para resolver el presupuesto, tenés que endeudarte y pagar anualmente para tener tasas razonables. No estamos en las condiciones del 2004 donde el 25% del Presupuesto nacional se destinaba a interesas de deuda.
¿Actualmente en qué estamos?
En un 10 del Presupuesto, no del PBI. Que hace que los intereses de deuda no te condicionen tanto el presupuesto. Lo que hacemos, para ser claros, es una bicicleta: te metas de deuda para pagar más a largo plazo y las vas tirando. Cómo si fuera una tarjeta de crédito. Y si bien el objetivo del equipo económico del Gobierno, es que el déficit de 4.1% llegue al 2.6% para que lo que vayas incrementando en deuda sea menos. El objetivo es porque los intereses de deuda pesan más o menos un 2.6%. Quieren salir de este período empatados. Pero bueno, no hay forma de reducir el peso de la deuda, sin hacer un ajuste gigante de salarios, jubilaciones y políticas públicas. Lo que si podemos empezar a hacer es reducir el endeudamiento.
La idea es seguir con la deuda hasta 2029, para que llegue un momento de equilibro donde el ingreso sea igual que el gasto y la diferencia sea el pago de intereses. No es que no me alcanza con lo que ingresa para pagar gastos.
La oposición entonces, para vos, va a apuntar al déficit como forma de no aumentar el gasto.
Claro, la oposición lo que te dice tenés un déficit fiscal alto tenés que bajarlo, ¿no? Es algo que todo el mundo sabe. Es una recomendación cualquiera dijera tenés que bajarlo, ¿no? Después, acompaña todo pedido de incremento de gastos. O sea, todo pedido de incremento de gastos viene acá el Poder Judicial, los registros civiles. Ellos acompañan, sin embargo, el incremento de gastos el Utec, que no es la competencia, pero acompaña. De hecho, presentó decenas de medidas de incremento de gastos. Pero no nos acompaña ninguna medida tributaria. De hecho, no nos acompaña ni el Impuesto Mínimo Global. Fíjate que el Impuesto Mínimo Global es que la multinacional que no era un impuesto nuevo que ya pagaba ese impuesto en su casa matrimonial para acá.
El año pasado se consiguieron 600 millones de dólares lo que permitió no hacer un ajusto. Si no lo hacíamos, si no se aprobaba en el terreno fiscal estábamos en el horno. Y pudimos, este año, incrementar esos 50 millones de dólares pautados, más otros 31 millones de dólares. Es moderado. Por ejemplo, con la sobretasa que propuso la central para el 1% más rico, lograríamos otros 600 millones de dólares. Porque esos 600 millones de dólares fueron a tapar el agujero.
¿No se pudo destinar a políticas públicas?
No fue para políticas públicas. Con el 10% del presupuesto pagamos los intereses de deuda. Hay que tapar ese agujero, porque sino ese porcentaje a pagar va a representar de un 15 a un 20 % de interés. Es cierto que si no pagas te endeudas más y el espacio que queda para endeudarte es pagar más de tu presupuesto en intereses. Al tope de la cuestión distributiva.
Un segundo costado, que ahora genera un escándalo, es que ni si quiera hayas tocado, ni una caricia, al gasto tributario. Esta Rendición de Cuentas incorporó una mejora de las exoneraciones a los autos eléctricos. Pero definitivamente ver las cosas que exonero es otra forma de financiarme.
Estamos hablando que las exoneraciones alcanzan unos 5 mil millones de dólares.
5 mil y pico. Unos 5400 millones de dólares.
Para, dimensionar, las políticas sociales representan 2 mil millones de dólares ¿no?
Algunas tienen mil millones de dólares. Educación representa unos 4 mil millones de dólares. 4.9% del PBI. Lo que digo es que acá Tenes una acción una elección. Alguna de las exoneraciones es de base social, como el descuento a la leche. Pero el resto se la llevan los empresarios.
Esos 5 mil millones de dólares en exoneraciones están vinculadas principalmente al Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) – tributo aplicado a las ganancias de una empresa – y el Impuesto al Patrimonio (IP) – tributo aplicado a las propiedades. ¿Es correcto?
El IRAE y el IP se llevan tres puntos de los seis que representan el total de las exoneraciones. También tenés el IRPF categoría 1, que es el que se aplica a la renta empresarial. En total Tenes unos 6.9 puntos del PIB en donde más de la mitad son para empresarios.
No hay país en toda América Latina que no exonere. Pero si comparas las exoneraciones Colombia tiene un promedio de 3.9% y está por encima del promedio. Nosotros solo discutimos la eficiencia del gato público y no hablamos de la eficiencia del gasto empresarial. El último estudio que se realizó sobre la eficiencia del gasto tributario fue en 2016. En definitiva, Tenes una tonelada de plata a la que le Tenes que poner una lupa arriba porque rompe los ojos que alguna de las exoneraciones este vinculada al desarrollo productivo. Capaz que algunas de la cadena de las farmacias.
Si con 31 millones de dólares atendemos a 50 mil gurisas solo mejorando las asignaciones familiares. Y revisas financiando esto con el 0.3% que moviste del sector de autos eléctricos, pero, al mismo tiempo, decís que la discusión genera reticencias. Cuando toquemos las exoneraciones vamos a tener un lío, pero me parece que no tenes otra. Porque si no colocas el 1% de la central, por no poner impuestos nuevos, se posterga el debate y seguimos así.
El año pasado fueron los votos de Cabildo Abierto los que nos permitieron votar los impuestos nuevos. Lo que significó que Cabildo ni siquiera viniera a sentarse a hablar de la Caja Militar. Y, bueno, eran los votos que tenías e íbamos a conversar medio agarrados de las partes íntimas.
Es importante también tener autocrítica. En 2018 tuvimos una lenta transición con estos temas y tuvimos mayoría parlamentaria. Hoy tenemos la mayor condicionante es que no tenés mayoría. Entonces, es difícil porque si no vas con modificaciones tributarias tenes que ir con modificaciones en las asignaciones. Es el espacio que te queda.
Las exoneraciones son lo que nos va quedando. Si la bajás de 6.9% a 5%, hablamos de 250 millones de dólares más. No necesitamos un cambio radical en las exoneraciones.
Dentro del propio gobierno, ¿cómo son las posturas respecto a las exoneraciones? ¿son inflexibles?
No, el año pasado logramos cosas. Alcanzamos un acuerdo de es hacer un estudio sobre las exoneraciones. Y ahí podemos hacer un balance de que se exoneraron 10 puntos, pero 20 genero el consumo y el trabajo. Y también sabremos si exoneramos 10 puntos y solo se nos devolvió dos puntos. Es un tema de no ir con el balde puesto. Mirar la actividad rubra por rubro.
Hay inflexibilidad solo con el 1%. Ahí se dice no. Pero hace unos días la central se reunió con Presidencia y los compañeros dijeron que por parte del (Yamandú) Orsi hubo un compromiso de volver a estudiar el tema. Si hoy el título es inflexibilidad, ahí la posibilidad que tenemos es dejar de discutir el 1%, o sea discutirlo en segundo plano, para discutir infancia.
La pobreza infantil es algo que rompe los ojos. Las condiciones materiales de las infancias están cruzadas con segregación territorial y residencia. Casi el doble del porcentaje de las infancias y la adolescencia, viviendo en zonas periféricas que en zonas céntricas. Hay un incremento muy duro de la violencia y una tendencia hacia la tristeza y la depresión profunda en adolescentes de entre 15 a 17 años, es un 34%. Uno de cada tres en promedio. Y hace poco ese dato era un 25%. O sea, entre esas edades también se han sentido tan profundamente tristes que dejaron todo tipo de actividad deportiva. Y es un reflejo de los intentos de autoeliminación que tenés, antes eran de 90 cada 100 mil ahora pasaron a ser 179 cada 100 mil. Tenemos un problema muy grande.
Tan grande es el problema en todos los niveles que no despreciamos ni la beca Butiá, ni el bono crianza, ni las transferencias a la infancia, ni la Ley de Empleo integral.
La desigualdad no se revierte con transferencias.
No se soluciona. Pero sí miro el conjunto de lo que te ayuda a vivir. Por ejemplo, los cambios en las políticas salariales. Los salarios más bajos como las empleadas domésticas, que son 150 mil o la de los trabajadores rurales, que son otros 150 mil, lograron convenios colectivos por encima de su promedio histórico. Las jubilaciones, entre año y el pasado, crecieron 7 puntos por encima de la inflación. Hay una barra que dice bueno 20 mil jubilaciones tienen 7400 pesos más por encima de la inflación. En un año. Y es importante. Entendiendo la economía no hay forma de decir que es lo mismo.
Si a un salario de 20 mil pesos le das un 10% de crecimiento, son 2 mil pesos que no son nada, pero son dos kilos más de carne por semana. A lo que voy es que tenés un paquete de medidas que existieron, como el duplicar la inversión en vivienda para los asentamientos. Si miras con integralidad, vez que es el mismo techo el que recibe la Beca Butiá, el bono crianza, y es doméstica, además, mejoro su salario. La prioridad es la focalización de la política y esas cuatro o cinco medidas que tocan la misma casa. No las desprecio y no digo que da lo mismo. No son suficientes para apagar el fuego que tenemos, ni reducir el tamaño de la grieta, ni la herida de la desigualdad. Pero para apagarlo a tiempo tenés que tomar medidas más caras que las económicas y si sos carente de ética, no te duele el gurí que está en pata, que después está preso, que después está en la calle, adicto a sustancias.
¿No llegó la hora, para apagar el incendio, de priorizar políticamente a la vivienda?
La vivienda sola es como la transferencia.
La vivienda es una condición estructural.
Bueno, sí. Pero si vos resolvés el tema de la vivienda, no solucionas el ingreso, ni el trabajo, ni tampoco la atención a la salud mental, ni a la educación. Si no tenés trabajo no tenés ingresos.
No hay forma de resolver la inclusión sin la vivienda.
Para mi incluye también a la educación y a la salud. No lo vas a resolver sin esas cuatro aristas. Pero si hay medidas que están en curso. Hay incrementales en vivienda. En términos de asistencia social, que no son de despreciar y de transferencias a las infancias, que me parece que son importantes.
Las transferencias van a aumentar en un 80%.
Hay un montón de hogares que viven de eso. Esos 50 mil hogares que recibirán el aumento viven con 15 mil pesos, y van a tener 3 o 4 mil pesos más. Es la remada de fin de mes.
Cuando se anunció la medida el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Rodrigo Arim, sostuvo que el aumento de las transferencias era una “transformación”, ¿estás de acuerdo?
No. Creo que lo que hay que generar es una perspectiva de derechos y esa es la transformación más profunda.
Entonces la transformación, para vos, depende de la sociedad y la organización.
Claro, por lo siguiente, nosotros lo que tenemos que garantizar es que no hay política de transferencias. Hay derechos. Vos tenés derecho a la comida, a la vivienda, a la salud, a la educación, tenés derecho. Entonces salimos del paradigma de que el Estado te da, sino que el Estado te reconoce, como persona, como individuo con tu dignidad. El Estado no te rescata, te protege y te reconoce.
O sea, ¿la política de vivienda para atender los sectores más vulnerables es gigantescamente subsidiada? Los sectores más bajo del sistema tienen que ser plenamente subsidiados. Ese es el debate que tenemos con las cooperativas. Al final del día te decían, bueno las cooperativas reciben un subsidio del 50%, ¿Por qué aumentar con la exoneración? Ahí, tenés que reconocer que el derecho a la vivienda no lo tiene el mercado. La lógica del capital lo niega. Es bastante obvio.
En su momento, el gobierno se propuso revisar las exoneraciones de la Vivienda promovida ¿hubo novedades al respecto?
Se cambió ya no es una política de vivienda y la exoneración la analiza el Ministerio de Economía y Finanzas.
¿No hay riesgos en perder la noción de vivienda en la política?
Hay un riesgo que es el siguiente. Las políticas de vivienda se hacían fundamentalmente en la costa. Tenías una lógica gentrificación. Como en La Mondiola que es un barrio obrero, que va generando atractivo en las zonas. Esa lógica generó, en los últimos 30 años, una expulsión del pobre del centro de Montevideo. 60 mil familias se fueron del centro, dos tercios de recursos muy bajos. Pero eso se genera cuando el mercado inmobiliario juega solo en la cancha. La vivienda promovida te levanta una zona que estaba deprimida, es cierto, y por eso se saca la ley promovida. Nadie invertía en Aguada o Goes antes. La revisión está en que hoy el metro cuadrado vale el doble en la costa. No es porque el capitalista sea malo, es porque esa es su lógica: el capital no resuelve los problemas de la humanidad, solamente gana. Tiene un componente positivo la inversión, pero encarece el barrio y termina expulsando a la gente. Si no hay una política agresiva se pierde.
Por eso fue tan importante el tema de los inmuebles vacíos.
¿No habría que regular las inversiones o las exoneraciones con cierta lógica de planificación urbana?
No, ahí tenés inversiones por metros. Si tenés una cartera de inmuebles agresivas, el caso de las cooperativas es claro, durante las primeras décadas las cooperativas no estaban en zonas céntricas sino periféricas. Pero a partir de la Cartera de Tierras generaste que en los últimos diez años las cooperativas se construyan en zonas intermedias o céntricas. Es un cambio de paradigma. El tema no es tanto la Ley de Vivienda Promovida, sino que vos tengas una Cartera de inmuebles potente.
Entonces, para vos no es planificación, sino que la disputa es por el suelo.
Ahora presentamos un segundo proyecto de ley nosotros. Que lo está discutiendo la bancada, pensé que íbamos a presentarlo hace unas semanas, pero pidieron otra más.
Durante la votación de la agilización del trámite de expropiación, sostuviste que en el Estado había mucho “chacrismo” con respecto a los bienes inmuebles.
No, lo que hay es mucha burocracia. Mucha, mucha burocracia. El año pasado hicimos una recorrida que nos rompió los ojos la cantidad de inmuebles. El tema es la solidaridad, si tenes una Cartera de Tierras, vos tenes donde ubicar realojos y cooperativas.
¿Y pensás que así también se puede controlar el precio del suelo?
Claro. Pero además tenés dónde. ¿Qué pasó con la ley de vacíos y degradados en 2018? Tenía como resultado que vos, una vez que identificaste el bien vacío, pasaba remate. Ahí te ganan los operadores inmobiliarios porque tienen mejores condiciones para ofertar. Un gran debate es que tengas mucho suelo disponible para las políticas públicas y ahí vos creás dos herramientas: una se votó ahora que es la expropiación de los inmuebles vacíos y degradados, que son 97 mil de los que 30 mil, están claramente tapiados.
El problema, es cómo los recupero para mi prioridad de política. Identificamos que el Estado tiene aproximadamente 600 padrones en desuso.
Hay una racionalidad que es medio infame. Lo que queremos establecer es, bueno, todo inmueble que esté más de un año en desuso y demás, tiene que pasar a tener con prioridades. Primero, la última es vender. Lo que decimos es, primero para cartera de vivienda. Si no es posible para cartera de vivienda que sea es para un fin social, biblioteca, policlínica, actividad cultural. Y, en última instancia, el mercado. Pero lo que establece es una lógica de racionalización con un criterio. Es decir, primero recuperar el derecho a la ciudad.O sea, primero recuperar derecho al uso público del bien. Que hace pocos días se aprobó en el Senado.
Para terminar, entonces, ¿la duplicación de vivienda en este período de gobierno?
No, es que, como decís, la Rendición de Cuentas no tiene el costado de más incremento para vivienda. Los incrementos que están pensados para este año y el que viene, es infancia, educación...
¿Hay posibilidades en un futuro?
Posibilidad de todo. Hoy no la veo. Hay medidas que podés estudiar. Todas son iguales. Redirigirse el impuesto a las transferencias patrimoniales para vivienda, sí, eso lo podés hacer. Porque tenés que discutir qué parte de la plata que no tenés en el presupuesto sacás de otro lado para cubrir eso. Pero no es que lo haces en una economía superavitaria.
¿Pero hay ámbito, hay ambiente, hay flexibilidad para debatir esa prioridad o no se debate?
No, porque eso se está discutiendo como parte de. No he participado en una discusión que coloque como elemento uno decir, bueno, vamos a discutir sólo la vivienda o sólo la educación. Sí vamos a discutir educación el año que viene.
Pero son las dos prioridades del programa, ¿estamos de acuerdo?
No, infancia. Que se está avanzado, infancia, trabajo... Vos tenés que equilibrarlas todas. Lo que yo digo es, este año lo que discutimos nosotros es un arranque del año con una doble combinación. La economía creció menos de lo que había crecido y un clima internacional de muchísima incertidumbre, guerra y demás, el escenario estaba menos que bien. La discusión nuestra al principio fue, no puede haber ajuste. No podemos renunciar al incremento que votamos el año pasado.
¿Esa postura fue real o fue un puntapié para el intercambio de figuritas?
Ahora viene la negociación presupuestal y, aunque hablemos de incrementos chicos, como cinco millones para la Universidad en Colonia o doce para alimentación en Secundaria, el impacto no es marginal. Siempre se negocia. La central sindical ya lo hizo con la Seguridad Social, logrando avances como la jubilación a los 60 años o el seguro de paro para cuentapropistas, demostrando que no hay una postura inflexible.
En política hay que combinar el ideal con la correlación de fuerzas real. Si voy solo con el ideal, me doy de cabeza contra un tanque con un grisín: soy un héroe, pero el tanque me mata. Por eso, no llegar al 6% en educación o no duplicar el presupuesto de vivienda no son derrotas absolutas. Ambas áreas terminan con las inversiones más grandes desde la recuperación democrática, y eso es fruto de la lucha. Si no ponemos en valor lo que sí logramos mover, solo generamos frustración. Y sin esperanza, no hay cambio posible.
Hay que hacerse cargo de la frustración, también. Porque si la negamos te estalla en la cara.
Entiendo que hay frustración. Pero ¿cuánto la sociedad se apropia de algunas transformaciones? Es clave. Lo de las becas. ¿Es un regalo del gobierno? No. Tiene que ver con la lucha del movimiento ciudadano. Tiene que ver con la vida. Pero vos tenés que sentirte parte de que esto es mío.
Como cuando dije que el gobierno era un hijo no querido. Se trata de avanzar en la pertenencia, en el sentido, de que las reivindicaciones no son un regalo se logran con participación. Eso de decir, “esto es mío, es mi conquista, fui parte del proceso”.
Porque pinté el muro, porque le pasé un volante, porque... Alcanza. Y seguramente, en los dos planos, seguramente predice en vez de 70 mil a 100 mil becas, pasó de día 25, en vez de 25 a 50 lucas por estudiante. Pero ese debate lo tenés que dar en el sentido de decir, bueno, no puedo ser necio, es decir, es la política de beca más importante que ha existido hasta ahora en Uruguay. Las dos cosas son ciertas. ¿No? Es cierto su insuficiencia y hay que evaluar su resultado. Creo que en muchos casos vas a tener una deserción menor en el 15% de tu ingreso.
Lo mismo con la seguridad social, fuimos parte del plebiscito para equiparar jubilación mínima con salario mínimo real del 2024. Este año, un tercio de esa diferencia era la recordista de la cavidad entre la jubilación mínima y el salario mínimo.
Mejoró el salario mínimo también por encima de la inflación, como no venía mejorando. Entonces, también hay que remarcar ese se puede... Pero, si yo miro el salario mínimo en términos reales, jubilación en términos reales, un tercio de esa diferencia la comiste este año. Yo no puedo haber hecho una campaña y decir que este es lo mismo. Estoy loco, me sigo parando. ¿Cómo va a ser lo mismo?
Las dos cosas tenés que sopesar. Creo que si vos te quedás en un costado solo, para mí en algunos temas, yo que sé. Los temas más dolorosos de este año y pico, más frustrantes, son los de política internacional. Esos son temas sin revancha, ¿no? O sea, hacer pirueta para no condenar a Ejército en Gaza, es sin revancha.
¿Es negociar lo que es innegociable?
Es que no hay forma de explicar eso porque no me las explico para mí. También me resulta una línea roja que no podés transitar nunca. Bueno, esas son sin revancha. O tener una actitud timorata ante la persecución de la derecha. Son temas que me generan una enorme molestia. Como lo que ocurre en Panamá, en Ecuador o los aranceles que puso Trump para perseguir políticamente. Y ese pánico a que se enoje.
Entiendo que tengas miedo, pero esas sí son cosas del proceso que yo digo, está enclavada acá. Lo otro siempre es negociable. Aumentar el presupuesto más o menos, la lucha redistributiva me dio hasta acá, pensé que podía dar un poco más, son reformas. Pero no creo que en el capitalismo vayamos a resolver la pública felicidad. Estamos administrando como podemos, en algún momento va a haber un cambio profundo... Sino repartimos la migaja.
Entonces, no me desespero por las luchas reformistas. Son importantes porque ayudan a entender que vale la pena organizar, porque te ayudan a entender que en este sistema, esos mismos cambios, la primera crisis económica se te va 20 veces más rápido.
No creo que hay soluciones permanentes en un sistema que es una bomba de tiempo.
Entonces, no miro desde ahí, no miro desde ahí. No desprecio igual que el Estado gaste en integrar y lo festejo. Si ocurre la disminución de la jornada laboral. Me va a alegrar muchísimo que a clases trabajadoras lo logren. Ese día salgo a dar la vuelta olímpica.
Me suena ese titular.
Pero es un movimiento trabajador que demuestra que se tienen que poner al hombro el cambio tecnológico para ponerlo al servicio de la humanidad. No podemos siempre estar atrapados en el espanto del cambio tecnológico. Eso me parece que es lo que vale. Para mí todas las acciones reivindicativas valen si tienen un diálogo con una transformación estructural programática.
Entonces tenemos salud, educación, vivienda, trabajo, cómo buscar ese vínculo. Y ese vínculo es en términos de conciencia y correlación. ¿Para qué? Para estar mejor preparado, para que en el momento de la crisis la salida sea una salida popular y no una salida neoliberal.
Pero es eso. No es que no va a haber crisis y no vamos a vegetar eternamente en reformas de mejora rumbo al progreso. No creo en eso.
Sé que hay compañeros que creen en eso. Militamos juntos. Pero no, yo no creo en eso.
Un mundo que en el último siglo liquidó tres cuartas partes de las variedades agrícolas y en 40 años el 40% de tierra cultivable se está comiendo las tripas. No hay forma. Es un camino suicida. No hay forma. El problema es cómo de esas tensiones lográs una perspectiva sobre la dignidad humana. Entonces, no pienso en procesos eternos de cambios y reformas que mejoraron siempre. No pasa eso. Y si vos tenías alguna duda, vienen te tiran todo abajo y te demuestran que no, que todo depende de cómo del humor de Trump



