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VIVIENDA CON DANIEL OLESKER
Daniel Olesker: la Ley de Vivienda Promovida no cumplió con el objetivo de construir casas accesibles por "presiones inmobiliarias"
Daniel Olesker frente al Partido Socialista // Foto: Equipo Comunicación
Daniel Olesker frente al Partido Socialista / Escribe Nadia Amesti, Comunicación FUCVAM

Para analizar cuáles fueron los principales aciertos y errores del desarrollo de una política pública como la vivienda, FUCVAM dialogó con el economista y encargado de asuntos sociales del Frente Amplio, Daniel Olesker, quien aseguró que el deseo de la fuerza política que integra es aumentar el presupuesto en vivienda y analizar la vivienda promovida.

La vida política del actual encargado de asuntos sociales del Frente Amplio, Daniel Olesker, comenzó el 1° de mayo de 1970. Aunque por esos tiempos se encontraba en segundo año de preparatorio y perteneciera a la agrupación ligada al 26 marzo, su primera intervención como militante fue el día trabajador.
Con el paso del tiempo y su consecuente aumento de responsabilidades, ese hecho circunstancial, llevó a Olesker a vivir hechos históricamente relevantes. Los resume en tres: la Huelga de la enseñanza en 1972, contra la denominada “ley Sanguinetti”, homónima al ministro de Educación y Cultura: Julio María Sanguinetti, cuya concreción merecía la correlación de fuerzas entre sindicatos y gremios de la enseñanza de primaria, secundaria y la UTU; la Huelga General aquel 27 de junio de 1973 y la tardía intervención de la Universidad de la República (Udelar) en 1975.

A 50 años del golpe de Estado este académico destacado de la Facultad de Ciencias Económicas, exministro de Desarrollo Social, exministro de Salud Pública, exdirector General de Salud durante la construcción del Sistema Integrado de Salud en la primer presidencia de Tabaré Vázquez, y, por una causalidad autoritaria, magíster antes que licenciado en Ciencias económicas la Universidad de Lovania, no entiende por qué la intervención en la Udelar tuvo lugar meses después de la efectivización del golpe. Tanto así que la demora castrense llevó a que la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) ganara las elecciones en casi todas las Facultades en 1975.

Para ese entonces la vida política de Olesker se había precipitado hacia las responsabilidades y el peso de la dirigencia, como político a una agrupación vinculada al 26 de marzo y como dirigente universitario responsable de la Zona Norte. Finalmente, por su militancia política, cae preso en 1977. Primero en Punta Carretas, donde estuvo dos años, y luego pasó otros siete meses en el Penal de Libertad.

Al salir la intervenida Universidad pública, y la única institución de formación universitaria del momento, le prohíbe administrativamente su reingreso: aquellos que por tres años habían rendido exámenes perdían su calidad de estudiante. Al recién liberado Olesker le faltaba únicamente su tesis.

Sin embargo, fue convocado a trabajar en el Centro Interdisciplinario de Estudio sobre el Desarrollo (Ciedur), cuya dirección estaba integrada por Danilo Astori, Jorge Notaro y Cesar Aguiar. Al confeccionar una investigación sobre las exportaciones uruguayas, la Universidad católica de Lovaina en Bélgica, toma su trabajo como una tesis de graduación y es así como Olesker logra, dos años después, convertirse en magister de Ciencias Económicas.

Parte de su vida política democrática se la ha dedicado al Partido Socialista, sector frenteamplista que integra tras abandonar el Movimiento de Participación Popular en 1989. Pero su actividad política partidaria, al igual que sus inicios, no evitó que Olesker continuará su carrera como la inició: con fuertes vínculos gremiales y sindicales. Desde 1983 es considerado asesor orgánico de la Federación Uruguaya Cooperativa de Viviendas por Ayuda Mutua (FUCVAM). También fue director del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT y asesor de la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay.

 

¿Cómo inicia su vínculo con FUCVAM?

Fue durante la crisis de “La Tablita” en 1982. La crisis impactó a muchos cooperativistas y su capacidad de pago. La gente andaba sin laburo. Entonces desde FUCVAM llamaron a CIEDUR para comunicar que iban a realizar un retiro de fin de semana en un lugar que pertenecía a la comunidad católica, el CLAEH. Deseaban que fuera un economista y Horacio Martinelli me convoca a mí. Salimos de la sede de FUCVAM, que en ese momento estaba en Río Negro y Uruguay, en ómnibus. Así fui acompañando a los directivos de ese momento Fernando Nospitch, José Tognola, Gustavo González y Carlos Sierra.

¿Qué fue lo que le impactó de este retiro por primera vez de FUCVAM?

Me impactó el ambiente. Hasta el día de hoy me impacta. Y eso que hace más de 40 años que tengo vínculos con la FUCVAM. Es eso: el clima, la forma de convivir de los cooperativistas.

¿Qué particularidades de esta convivencia le impactan?

La forma de relacionarse de la gente, el espíritu, el afecto, el compromiso. Ese día volví muy impactado. Me gustó.

 Ese ambiente ¿no lo había observado en otros gremios u organizaciones políticas?

En dictadura era muy difícil observar eso y en la época de militancia estudiantil de los 70. Un poco no había tanta cosa de amistad y afecto.

¿Había más hostilidades o era por compartimentación?

Sí, había más compartimentación. Pero yo sé. Cuando terminó la conversación, Domingo Monteril, me dijo que en futuras oportunidades me iban a seguir convocando. Casi inmediatamente vino la debacle económica a fondo y empezamos a trabajar en la propuesta alternativa de FUCVAM sobre el ajuste de septiembre del 83. Armamos un equipo, con Helios Sarthou en la parte jurídica, en la parte más técnica arquitectónica de Vivienda, Benjamín Nahoum.

Recuerdo que Benjamín hizo un texto, que fue muy importante para mi formación, sobre el modelo neoliberal en la vivienda. Ahí pude entender, también, como se había desarrollado la promoción privada y la aplicación de políticas neoliberales. Como fue la liberación de los alquileres en 1979. Con ese equipo trabajamos sobre el ajuste presupuestal de ese año, la propiedad horizontal, trabajamos en la tasa de interés y en la refinanciación de deuda de muchas cooperativas.

Me sorprende lo de la tasa de interés, porque ya desde la aprobación de la Ley Nacional de Vivienda en 1968, se había pautado la devolución de los préstamos con una tasa del interés al 2 % ¿se derogó en épocas dictatoriales?

Sí. Hubo distintos momentos de reglamentación. Y en los 90 se crea el Ministerio de Vivienda que cambia bastante la política de vivienda.

¿Por qué le parece que recién en el 90 se crea una institucionalidad estatal vinculada a la vivienda?

Porque se decidió que no estaba bien que la política de vivienda y el financiamiento de la vivienda estuvieran en el mismo organismo. Hasta la década del 90, el Banco Hipotecario era el que administraba el Fondo Nacional de Vivienda y diseñaba las políticas.

 ¿Entonces hasta el 90 no hubo políticas públicas vinculadas a la vivienda?

No, se encargaba el Banco Hipotecario de diseñarlas. Aunque los grandes complejos habitacionales, que se hicieron en la década del 70, en la dictadura, fueron políticas de vivienda.

¿Considera, entonces, al cooperativismo de vivienda una forma de política pública?

Sí, claro. Nace con la ley madre de vivienda en 1968, ahí se crea la línea del cooperativismo ¿no? El cooperativismo es un sistema que tiene fuerza y está presente en casi todas las ramas de actividad. ¿Qué son las mutualistas de salud privada? Son prácticamente cooperativas. En Montevideo eran asociaciones mutuales y en el interior había muchas cooperativas de médicos. Por lo menos, históricamente. En salud, en la producción, en la vivienda y en lo financiero también las cooperativas financieras tuvieron su relevancia importante.

Justo lo menciona usted que estuvo como director general de Salud durante la materialización del Sistema Integrado de Salud.

Sí, esa es una historia interesante. La Reforma de Salud que tu mencionas se desarrolló en la Federación Uruguaya de Salud y el Sindicato Médico. Por ejemplo, la Reforma Laboral que implementa el Ministerio de Trabajo al reinstalar los Consejos de Salarios provino de una línea de la central sindical.

Con vivienda, por ejemplo, sucedió que en 1973 se aprobó una ley de subsidios, en el que se establecía que los préstamos que se desprendían del Fondo Nacional de Vivienda tenían franjas de subsidio por ingreso familiar. Nunca se aplicó, ni tampoco se derogó. Entonces FUCVAM armó un equipo técnico y el Frente Amplio tomó su iniciativa y los fragmento por franjas según el ingreso familiar.

A lo que voy con todo esto es que, mayoritariamente en el primer y segundo gobierno del Frente Amplio, las reformas estructurales, los cambios redistributivos más importantes en lo laboral, en lo sanitario y en la vivienda, provinieron del movimiento sindical y del movimiento cooperativo. Entonces, la acumulación política del Frente Amplio deriva de los conocimientos acumulados del movimiento social. Y eso es algo que ha pasado bastante desapercibido en la discusión política.

La mayoría de los politólogos afirman que la política uruguaya en sí y la agenda mediática se centra en los partidos políticos. También muchas personas manifiestan críticas por el vínculo entre el Frente Amplio y los movimientos sociales, se discute mucho su independencia ¿pocos políticos reconocen el acervo que entregan las organizaciones sociales?

Hay independencia. El movimiento sindical y el movimiento cooperativo hicieron conflictos durante el gobierno del Frente Amplio. Lo que rescato es una comunidad de intereses entre una fuerza política y organizaciones sociales. Hay vínculos con el programa de gobierno muy estrechos.

También hay un momento de elaboración del programa y otro momento de implementación.

Pero en la implementación también hay. Principalmente, en las personas porque muchos de los dirigentes del Frente Amplio provenían del movimiento sindical. Es un detalle importante que hay que tener en cuenta. Capaz que hay otros terrenos donde el vínculo fue menor.

Por ejemplo, la Reglamentación 2008 que usted mencionó sobre los subsidios fue la que también llevó al conflicto y la Huelga de Pago de FUCVAM. Y el 2% de intereses para los y las cooperativas, se lo concedió el gobierno actual.

Pero en lo de los subsidios, sí. De igual manera, hay que rescatar que, en los gobiernos del Frente Amplio, repito que, en los dos primeros, pero de igual forma en los tres, hubo diferentes velocidades en el desarrollo de políticas públicas de transformación o favorables a los sectores populares. Y salud que avanzó más notoriamente.

También era una línea presidencial.

También. En algún documento definía que era una reforma protosocialista, porque los criterios con los que se construyeron eran socialistas.

Y…usted estuvo como director general.

Sí, pero tenía dejos capitalistas. Porque generaba condiciones para…. La educación estuvo en segundo lugar, porque hubo cambios importantes curriculares, cambios presupuestales importantes y quizá vivienda sea el que estuvo más retrasado. No es que no se hizo nada, estuvo la Reglamentación 2008 y hubo un aumento presupuestal importante entre el 2011 y el 2019. Pero si hacemos un podio de las políticas sociales, claramente salud está en el primer lugar, educación en el segundo, y vivienda en el tercero. Y eso te lleva a pensar que si el Frente Amplio volviera a ganar debería poner como objetivo la vivienda.

Para usted habría, entonces, que reorganizar las prioridades.

Si, es lógico que se reorganice porque pasaron cinco años en el medio que no estuviste en el gobierno. Evaluamos lo que hicimos, lo ordenamos, por lo que nos fue mejor y en lo que nos fue menos mejor. Recién ahí tenés que cambiar las prioridades.

En el documento que realizaron tanto Benjamín Nahoum, Valeria España y usted de cara al próximo Congreso del Pueblo, definen al déficit habitacional como una “urgencia”. Pero este déficit es estructural en el Uruguay y el cooperativismo de vivienda, es al mismo tiempo, la respuesta más longeva a este déficit…

Una política de vivienda tiene tres componentes básicos. Primero, financiamiento. En salud para llevar a cabo la reforma hicimos algo interesante, nos preguntamos ¿cuánta plata se necesita para llevarlo a cabo? Medir el costo total para después pensar cuál es el horizonte. Creo que en este caso hay que hacer lo mismo. Al mismo tiempo, tienes dos rubros: viviendas precarias y gente sin vivienda. Hay aumentar el Fondo Nacional de Vivienda, pero recurrir a algún financiamiento para infraestructura internacional un fideicomiso de organismos internacionales. Lo segundo es definir una política institucional y establecer a quién le vas a dar vivienda. Ahí tenes que dividir en dos: una mitad tiene que ir para viviendas precarias y la otra para sectores medios y bajos que no estén en situación de precariedad, pero el acceso no se le es posible.

En el Parlamento se estudia un proyecto en donde se propone que con una sobretasa del 25 por ciento al Impuesto al Patrimonio, el Fondo Nacional de Vivienda percibirá un aumento 150 millones de dólares anuales ¿no serían suficientes?

Depende del plazo que te pongas para resolverlo. Porque ahí te vas a 400 millones de dólares por año, en 10 años son 4 mil millones. En cinco años se resuelve el déficit habitacional.

También habría que visualizar también cuántas casas faltan y en los Planes Quinquenales de Vivienda, los modelos de medición cambian según el gobierno.

Ahora vas a tener el Censo una aproximación a las viviendas precarias. Y es una buena estimación. También obtendremos números del crecimiento de la población en los próximos años y el deterioro de las viviendas que no son precarias con todo eso podés hacer en 15 años. Vas a resolver el problema para eso necesitas el doble del presupuesto que tienes hoy. En el programa del 2019 decía duplicar el presupuesto de vivienda, en dos periodos de gobiernos, creo que estás aproximado a resolver el problema.

Usted afirma que en 10 años y con un presupuesto de 4 mil millones de dólares se lograría combatir un déficit habitacional, pero ese déficit es una deuda estatal que se arrastra desde hace cinco décadas.

Pero si una deuda de medio siglo la solventas en diez, la solvencia es buena.

Entonces, ¿durante estas cinco décadas faltó voluntad política?

Sí, faltaron muchas cosas. De cualquier manera, debes tener en cuenta que el deterioro de la década del 90 y del 2000 fue grande. Se heredó un sistema financiero fundido. Entonces, de 2005 a 2008 la política de vivienda fue básicamente reconstruir el Banco Hipotecario.

 En el segundo aparecieron otras prioridades vinculadas a otros segmentos y en el tercero no lo sé, porque no estuve así que no puedo opinar. Ahora en el Frente hay cierto consenso de que hay prioridad en vivienda.

Esta prioridad, que va a ser más relevante estos cinco años de coalición, va a aumentar el problema. Porque al no haber una inversión relevante en vivienda, salvo que haya un aumento interesante en este año y medio de cara a la campaña electoral. Pero en el tercer gobierno, dejamos el presupuesto 240 millones de dólares y este gobierno arrancó con 50 millones de dólares menos.

¿Continuarán programas como el Plan Juntos?

Si, al plan lo colocó en el primer rubro. Pero el 85 por ciento del presupuesto sería destinado a las cooperativas. Y tercer punto, con el doble de plata y con una decisión política de invertir si no tienes una institucionalidad ágil y burocratizada con buenos asesores técnicos, con una buena estructura, con buena con mucha gente trabajando en el seguimiento de las viviendas no lo haces.

¿Le parece que hay poco personal?

Nada. La Dirección Nacional de Vivienda es de muy escaso personal creo que hay que mover fuertemente recursos humanos para responder con rapidez. Un realojo de asentamiento requiere mucho trabajo, una inversión económica y análisis de suelo.

En políticas de suelos la única institución lo ha desarrollado es la Intendencia de Montevideo, pero a nivel estatal el diseño de política de suelos para designar lugares estratégicos o tierras ociosas ¿no estuvo relegada también?

Como le dice Gustavo (González), falta una Reforma Urbana para reutilizar el suelo que hoy está desocupado. Que sean céntricos, porque la vivienda, como lo dice el documento del Congreso del Pueblo que mencionaste, es un pilar del bienestar social. También hay que contemplar que la vivienda no solamente es el techo y el baño. Si no le cambio las condiciones materiales en las que vive todo el esfuerzo educativo que se haga va a ser inútil. En eso la década del 90 fue funesto en eso, porque promueve la segregación residencial.

En este documento para el Congreso del Pueblo se define a la vivienda como parte del bienestar social. Pero también hay dos ítems de este bienestar social como el desarrollo de la política pública. Uno es que la conducción si o si lo tiene que hacer el Estado y el segundo ítem es la participación social ¿en qué sentido se puede aplicar a la vivienda una política de participación social?

La conducción estatal en las políticas es básicamente la definición del uso de los recursos. Vamos a suponer que tenemos el Fondo Nacional de Vivienda y los 400 millones de dólares. ¿Quién define cómo se usa? Cuánto de eso va de eso viviendas nuevas, cuánto a cooperativas y a otras formas de organización de producción de vivienda

La otra cuestión para resolver es el rubro de viviendas precarias. ¿Son realojadas o se las mejora en el lugar en que está? ¿Dónde tiene que estar la participación social? A mi juicio debería estar en esa discusión de la política, tendría que haber un organismo como la Junta Nacional de Salud donde los trabajadores, los empresarios y los usuarios del sistema participaran del diseño del sistema política.

Lo otro es la ejecución de las políticas. En el caso de las políticas es claro que las cooperativas participan en la ejecución, más en las de ayuda mutua que en las de ahorro previo. Y en los asentamientos hay que conformar un mecanismo de coordinación de los que viven en esos lugares para que sean parte del proceso. Estado y participación social, ambas.

A nivel de política de suelo, no le parece a usted ¿que el Frente Amplio pasó por alto esta política?

Hay momentos que sí y momentos que no. En el Ministerio de Francisco Beltrame, claramente, no. Pero hay momentos que sí y que no.

Con respecto a la ley de vivienda promovida, no le parece que hubo una confusión en lo que respecta a las “viviendas de interés social” porque este proyecto facilitó la producción de vivienda por parte de promotores inmobiliarios, gracias a la exoneración de cinco tipos de impuestos distintos. ¿Esto no facilita a otra clase de producción de viviendas que no tienen nada que ver con el concepto?

Esa fue una discusión que hemos tenido. La ley de vivienda tenía dos objetivos: uno era promover la producción de vivienda a sectores que el mercado no se lo permitía, y otro que era orientar la construcción hacia zonas vacías del país. Los inversores privados sólo construían en la costa. Esto segundo se cumplió, digamos, vas a la Blanqueada a Jacinto Vera a Reducto y está lleno de viviendas promovidas.

Pero no son accesibles para la mayoría de la población.

Pero estamos hablando de dos objetivos, déjame terminar el primero. El primer objetivo en buena parte se cumplió porque hubo una transferencia de orientación de vivienda. El segundo no se cumplió.

No se cumplió por dos razones: una por precios y otra porque en el proyecto original el inversor debía destinar un 25 por ciento de las viviendas construidas para que las vendiera a precios accesibles para la gente.

Después hubo una presión del sector inmobiliario y eso bajó al 10 por ciento. Este gobierno derogó el tope. Ahora no tienen que dar ninguno. Para resumir el objetivo de acceso no se cumplió, pero en el diseño de la ciudad, en parte, se cumplió a un costo muy alto porque las exoneraciones terminaron siendo entre 70 a 80 millones dólares anuales.

Estas, si me permite llamarle, confusiones en el diseño es bastante longevo. En la Udelar el desarrollo académico del conocimiento de vivienda está vinculado al urbanismo o a la infraestructura ¿no será un mal uruguayo y estructural donde se incorpora de construcción de infraestructura más que de la vivienda como derecho?

En este caso, no son errores en el pensamiento. Porque estaban los dos objetivos planteados. En la implementación, sí. Operaron cuestiones de economía política, por presiones de sectores inmobiliarios que iban a recibir los beneficios. La normativa tiene una parte más o menos bien, o una parte mala. Entonces, hay que repensar la vivienda de interés social desde otra perspectiva, quizás con el peso de las cooperativas. Pero no con las características de esta ley.

Al momento no se me ocurre ninguna consulta más ¿desea agregar algo que le parezca relevante?

No.

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